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Es inhabitual encontrar buenos ejemplos de comportamiento en campos de fútbol.

Gábor Babos es un portero de fútbol que juega en el equipo NEC de la liga holandesa. Tras la finalización de un partido, que creo que perdieron en casa 0-1, estaba siendo entrevistado y pasó lo siguiente:

En primer lugar, señalar que hay que tener un gran control emocional para hacer lo que ha hecho este señor. Y en segundo lugar, podría haber “escurrido el bulto”, y no intervenir. Por todo ello, mis respetos, señor Gábor Babos.

Quiero hacer un breve análisis:

Preocupación y disgusto

Acaba de darse cuenta de los altercados en la grada, y no se encuentra cómodo

La siguiente imagen nos muestra que ya ha tomado la decisión de lo que va a hacer

Su cuerpo está orientado, hace una pequeña flexión, y sus ojos y frente muestran decisión.

En el entorno agresivo…

…Babos se dirige al cabecilla de la revuelta.

Y ahora calma

Observad como bajan las porras.

Y negociación (yo te doy algo si tu antes me dás algo)

Comentar, que su lenguaje corporal, incluso en ese entorno de tensión, fue de calma. Tanto es así, que logró en menos de 20 segundos reducir la tensión de todos (guardias de seguridad y aficionados). Si no hubiera transmitido esa calma, el “lider” de los aficionados no se habría planteado “negociar” con él.

El que tiene el control propio y no se deja llevar por las circunstancias, puede influir en los demás.

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